Por qué registrar tu marca antes de lanzar tu startup y no después
Tener una sociedad, un dominio o perfiles en redes no equivale a tener una marca registrada. Explicamos por qué conviene planificar el registro antes del lanzamiento y cómo evitar los errores más comunes.
Muchas startups descubren tarde que la marca con la que trabajan no está registrada. Han constituido la sociedad, comprado el dominio y abierto perfiles en redes, pero no han hecho la solicitud oficial en la oficina de marcas.
El problema aparece cuando la empresa empieza a crecer: llega una oposición, otra marca similar reclama o un inversor incluye la marca en la lista de puntos a resolver antes de firmar. Reaccionar en ese momento suele ser más caro que haberlo hecho al principio.
Búsquedas previas de disponibilidad
Antes de registrar hay que buscar. Una búsqueda rápida en internet no es suficiente. Es necesario revisar las bases oficiales para el territorio que interesa (nacional, europeo o internacional), tanto marcas denominativas como figurativas, y considerar similitudes fonéticas, visuales y conceptuales.
Una búsqueda profesional permite anticipar oposiciones, decidir si conviene ajustar el nombre o el logotipo y evitar sustos posteriores.
Clases de productos y servicios
El registro de una marca se hace por clases, siguiendo una clasificación internacional. Elegir bien las clases es tan importante como elegir el nombre.
Ejemplo: una startup SaaS suele necesitar cubrir el software, los servicios comerciales relacionados y los servicios tecnológicos que presta. Registrar solo una parte deja huecos que un competidor puede aprovechar. Registrar clases que no se van a usar encarece el proceso sin aportar protección real.
Riesgos de lanzar sin comprobar antecedentes
Si la marca elegida entra en conflicto con otra ya registrada, pueden llegar cartas de cese, oposiciones ante la oficina o acciones judiciales. En casos serios, la empresa tiene que cambiar de nombre justo cuando empieza a ser conocida, con el coste que eso supone: nueva identidad, cambio de dominio, actualización de materiales, comunicaciones a clientes y pérdida del posicionamiento ya ganado.
Elegir bien el territorio
Hay varias opciones: registro nacional en el país donde se opera, marca a nivel europeo, o solicitudes internacionales a través del sistema centralizado que gestionan las oficinas competentes.
Para una startup con vocación europea, la marca europea suele ser una opción interesante porque permite proteger con una única solicitud varios territorios. Para negocios muy locales, un registro nacional puede ser suficiente al inicio. Para expansión internacional, conviene planificar el registro por fases.
Cuándo iniciar el proceso
Idealmente, antes del lanzamiento público. En el momento en el que la marca ya es visible (landing pública, presentación en un evento, primera campaña), cualquier tercero puede tener conocimiento de ella y actuar en consecuencia.
El proceso de concesión lleva meses, pero la fecha que cuenta es la de la solicitud. Presentar cuanto antes proteje frente a solicitudes posteriores de terceros.
Preguntas frecuentes
¿Si tengo la sociedad ya tengo la marca?
No. Son cosas distintas. La sociedad se inscribe en el Registro Mercantil; la marca se registra en la oficina de propiedad industrial correspondiente.
¿Cuánto tarda el proceso de registro?
Depende del territorio y de si hay oposiciones. Suele durar varios meses, pero la fecha de solicitud es la que cuenta a efectos de prioridad.
¿Puedo registrar solo el logotipo?
Sí, pero suele ser recomendable proteger también el nombre denominativo. Cada elemento cubre situaciones distintas.
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Agendar una llamadaEste contenido tiene carácter informativo y no sustituye el asesoramiento jurídico personalizado. Las referencias normativas y las obligaciones concretas deben verificarse conforme a la legislación vigente aplicable a cada organización.
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